- Fui al médico y me ha quitado el whisky, el tabaco y las
drogas.
- Pero… ¿vienes del médico o de la aduana?
- Fui al médico y me ha quitado el whisky, el tabaco y las
drogas.
- Pero… ¿vienes del médico o de la aduana?
- No sé que me pasa, doctor, me toco la cabeza y me duele,
me toco la nariz y me duele, me toco el pie y me duele. ¿Qué tengo?
- El dedo fracturado...
- Doctor, quiero que recomiende algo para que mi marido
vuelva a estar como un toro.
- Bien, desnúdese. Empezaremos por los cuernos.
Un anciano de 95 años llega al médico para su chequeo de
rutina.
El doctor le pregunta cómo se siente.
- Nunca estuve mejor -le responde-. Mi novia tiene 25 años.
Ahora está embarazada y vamos a tener un hijo.
El doctor piensa por un momento y dice:
- Permítame contarle una historia: “Un cazador que nunca se perdía la temporada de caza salio un día tan apurado de su hogar que se confundió tomando el paraguas en vez del rifle. Cuando llegó al bosque se le apareció un gran oso. El cazador levantó el paraguas, apuntó al oso, disparó y el oso cayó fulminado”.
- Imposible -exclama el anciano-. Alguien más debió haber
disparado.
- A ese punto quería yo llegar –respondió el médico-.
LA VELA
La Sra. Donovan caminaba por la calle O'Connell de Dublin
cuando se cruzó con el padre Rafferty.
El cura le dijo:
- Muy buenos días, ¿no es usted la Sra. Donovan a quien casé hace dos años?.
- Efectivamente padre, soy yo.
- ¿Y no han tenido niños aún?.
- No padre, aún no.
- Bueno, la semana próxima viajo a Roma, así que, si quiere,
encenderé una vela por usted y su esposo.
- ¡Oh padre, muchas gracias, le estaremos muy agradecidos!!
Y ambos siguieron su camino.
Años más tarde se encontraron nuevamente.
El sacerdote preguntó:
- Sra. Donovan, ¿como se encuentra usted ahora?.
- Muy bien, padre..
- Y dígame, ¿han tenido niños ya?
- ¡¡Oh si, padre, 3 pares de mellizos y 4 criaturas más!! 10 en total.
- ¡Bendito sea el Señor!. ¡Qué maravilla! ¿Y dónde está su
amante esposo?
- Camino de Roma, a ver si puede apagar la maldita vela.
Plata en los cabellos.
Oro en los dientes.
Piedras en los riñones.
Azúcar en la sangre
Plomo en los pies.
Hierro en las articulaciones.
Y una fuente inagotable de Gas Natural en el vientre.
¡¡¡Nunca pensé que a partir de los 40
pudiera llegar a tener tanta riqueza interior!!!
El zoológico de Huelva compró un gorila hembra.
Tras unas semanas, la gorila se volvió irritable y difícil de manejar, después de examinarla el veterinario determinó que estaba en celo, lo que era un gran problema ya que no había ningún macho de esa especie disponible.
Tras pensarlo detenidamente, el administrador del zoológico reparó en Saturnino, un empleado que era de Lepe, encargado de limpiar las jaulas.
Saturnino tenía reputación de que, por lo bien dotado, podía satisfacer a cualquier mujer, y como no parecía muy listo, tal vez podría convencerlo de que le hiciera el favor a la gorila, así que le dijo :
-¿Aceptarías tener relaciones con la gorila por 500 euros?
Saturnino dijo que podría interesarle, pero que necesitaba pensarlo un poco.
> Al día siguiente Saturnino dijo que aceptaba, pero con tres condiciones:
-Primera, nada de besos.
-Vale, -dijo de inmediato el administrador-.
>
-Segunda, no quiero saber nada de hijos.
>
-¡De acuerdo, no hay problema!... pero, y ¿cuál es la tercera?
-Bueno... pues... que necesito por lo menos otra semana para juntar los 500 euros.
EXCITADO
Llega un hombre a su casa, y de un grito le dice a su mujer:
- Flora! preparate para hacer el amor cinco veces!
- Guau!!! mi amor que vienes excitado!
- No. Vengo con cuatro amigos.
EL SHAMPOO
Un gallego le dice a otro:
- Oye Manolo pásame otro shampoo
- Pero si ahi en el baño hay uno
- Sí hombre, pero este es para cabello seco y yo ya me lo he mojado
SOLUCION
Una señora va a sacar el pasaporte. El funcionario en turno le pregunta:
- ¿Cuantos hijos tiene, señora?
- Diez.
- ¿Como se llaman?
- Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, y Bernardo.
- ¿Todos se llaman Bernardo?
- ¿Y como le hace para llamarlos cuando, por ejemplo, están jugando todos afuera?
- Muy simple, grito Bernardo y todos entran.- ¿Y si quiere que vayan a comer?
- Igual. Grito Bernardo y todos se sientan a comer.
- Pero si usted quiere hablar con uno en particular, ¿cómo le hace?
- Ah! En ese caso, lo llamo por su apellido.